Todavía muchos creen que la mención de la presa referida a Pelayos guarda relación con la construcción en 1955 del embalse de San Juan. Pues no. La Presa, es el nombre del arroyo, del pequeño arroyo, que pasa por Pelayos y no tiene nada que ver con la construcción del pantano. Pero es cierto que para la zona de Pelayos, Navas del Rey e, incluso San Martín de Valdeiglesias, la obra de contención del río Alberche significó un antes y un después para la comarca. En gran medida, la construcción de los diques en el tramo medio del Alberche, han significado el despegue de una zona que con anterioridad a los años sesenta se encontraba despoblada y en franca regresión económica.
Los primeros años del siglo pasado no debieron ser fáciles para pueblos cuya única industria era la agricultura, con poblaciones muy reducidas y desconectadas de núcleos urbanos florecientes como Madrid. La comunicación no era sencilla y las carretas, y posteriores coches de línea, debían transitar por carreteras adoquinadas, estrechas y con trazados antiguos. Llegar a Pelayos y San Martín siempre tuvo la complicación de salvar el puerto de San Juan. Siempre este paso –el de San Juan- fue complicado hasta que se construyó el puente de piedra que aún se puede observar en el embalse de Picadas, paralelo al actual, y activo hasta los años sesenta
Este mal estado de las carreteras hacia la zona de El Alberche, algo habitual en los inicios de 1900 en todo el territorio nacional, adquiría, sin embargo, una tremenda paradoja puesto que buena parte de las calles de Madrid se empedraron sacando granito de las canteras del cerro de San Esteban, frente al actual embalse de San Juan. Y algunos de los antepasados de los actuales pelayeros trabajaron en dichas canteras sacando granito a golpe de mazas y pólvora. La piedra se llevaba a la capital para embellecerla y sin embargo la carretera que unía la zona con la capital seguía en un lamentable estado. La carretera, finalmente, fue asfaltada durante la guerra, una vez que las tropas franquistas instalasen provisionalmente la Diputación provincial de Madrid en San Martín, y desde ahí enviasen refuerzos y material bélico en la sangrienta batalla de Brunete. Cerca de Navas, en Casa Jimena, se habilitó un hospital de campaña. En realidad esta zona servía de retaguardia para las tropas franquistas durante la penosa Batalla de Brunete.
Por tanto, estos pequeños pueblos, hoy a una hora de Madrid, Avila y poco más de Toledo estaban bastante incomunicados en la España de principios del XX. Incluso en la postguerra la situación se agravó puesto que durante cierto tiempo el puente de Guadarrama, entre Villaviciosa y Brunete, quedó parcialmente destruido debido a los combate en la aludida batalla de Brunete. Esto obligó a que, una vez finalizada la guerra, se construyese un puente provisional (hecho con raíles de ferrocarril) por parte de los pontoneros que permitía el tránsito incluso en coche de línea de los Autobuses Alvarez desde la Plaza Mayor, de Madrid, hasta la estación de San Martín de Valdeiglesias, según recuerda Vicente Sanchez, vecino de Pelayos. Este puente provisional, realizado por los militares, se mantuvo, al menos hasta 1948 como única vía de comunicación con la capital.
La agricultura, especialmente las tierras de viñedo, eran la casi única vía de subsistencia en el área del Alberche madrileño. Fincas de mediana extensión, algunas de ellas formada por la desamortización del monasterio de Santa María de Valdeiglesias, en Pelayos, en 1836, se unían –y aún se mezclan- con pequeños minifundios, viñedos trabajados por un solo labrador y su familia. La Cooperativa de San Martín era y es el punto referencia para las uvas cosechadas de un vino que aunque citado en las novelas del siglo de Oro, sin embargo, tiene una calidad limitada. Es un vino de mesa y chateo pese a las indudables mejoras de los últimos años.
Pero esta zona, a principios del siglo XX era una zona con grave riesgo de despoblación como las cercanas tierras abulenses. Por ello diferentes iniciativas a través de los últimos cien años han intentado atraer la población cercana hacia la zona facilitando terrenos de labranza. En Pelayos, a mediados del siglo pasado había muchos vecinos que procedían de Colmenar del Arroyo, una zona conocida por sus reses bravas, o procedentes de Chapinería. Incluso se les denominaba por la procedencia de lugar: “El chapinero”, por ejemplo, era un personaje, asentado con su familia en Pelayos, especializado en cincelar el granito.
Después de la guerra, la iglesia de La Asunción queda semiderruida. Aunque en Pelayos la guerra dura pocas semanas, las consecuencias entre familias de uno y otro bando, permanecieron como heridas durante mucho tiempo. En la postguerra, la comarca se considera como una Zona Devastada y, por tanto, se reconstruye la iglesia. También se decide edificar unas viviendas unifamiliares –recientemente derruidas, pese a su indudable interés arquitectónico- de tipo serrano y construidas de piedra.
LA NUEVA PLAYA DE MADRID
Y poco después, se decide atraer nueva población, una vez que la construcción del Pantano de San Juan se convirtió en “la nueva playa de Madrid”. Nace la nueva era de Pelayos de la Presa y sus pueblos cercanos: el turismo de segunda residencia. Algunas familias procedentes de Madrid se convierten en los pioneros de una situación que propició un primer auge en la construcción de chalets, de la mano de constructores como Antonio Sin y Resti Moreno. La pérdida de peso de la agricultura, una característica de la España de los años sesenta, se palia en la zona del Alberche por la primera oleada de madrileños con segunda vivienda en el campo. Algunos de estos primeros pioneros compran terrenos (antiguos viñedos, en su mayoría) por cantidades que ahora nos parecen irrisorias (por ejemplo, se llegó a pagar una peseta el metro cuadrado a finales de los cincuenta), aprovechando la pérdida de interés por el sector primario y el incipiente auge de la construcción en medios rurales. Empiezan a construir sus viviendas en lo que se denominaba la Colonia, en la zona entre el pueblo y el cerro de San Esteban (Los Lanchares). Algunos de estos pioneros eran la familia Merino, Dorado, Marzoa, Mancebo, Jurado, Lorca, Alenda, Frutos y unos pocos más. La primera revolución turística se consolida en los años sesenta, puesto que el desarrollismo español tenía los pilares en turismo, el abandono del medio rural y la construcción de embalses, tres elementos que en la zona del Alberche se encuentran perfectamente identificados.
Después una segunda oleada de nuevos residentes se produce, en torno a 1973, con el inicio de diferentes urbanizaciones alrededor del pueblo. Especialmente relevante fue la conversión de la finca rústica La Cerquilla, cuyo dueño era Corrochano, en la nueva colonia de San José, al oeste del pueblo y muy cerca del arroyo del Molino de la Presa. Luego le siguieron La Solana, el Mirador, Sampelayo…..
EL FERROCARRIL
Antes del desarrollismo de los sesenta, con la construcción de viviendas a un lado y otro de la carretera, y que son la base económica de la zona en la actualidad, la zona del Alberche dejó pasar un tren de modernidad. Algunos de los más veteranos ciudadanos de Pelayos todavía recordarán las vías del tren que unían San Martín y Pelayos, la estación del tren y el guarda de estación (Valentín) y su mujer Luz. Curiosa paradoja de un tren que nunca llegó a funcionar pero que pretendía unir Madrid, a través de Aldea del Fresno hasta Arenas de San Pedro. Este tren fue inaugurado en mayo de 1928 y circuló una sola vez, la de aquel día. Dicen que fueron los estragos de la guerra que sufrió en su recorrido quien abortó la finalización del proyecto. Al cabo del tiempo, esta vía afortunadamente conservada pese al poco cuidado de las autoridades, se ha convertido en un camino incluido dentro de las rutas de la Comunidad de Madrid y en la Red de Vías Verdes. Aún se pueden ver las estaciones de San Martín y Sotillo de la Adrada y pronto, esperemos, ver que la bella estación de Pelayos se restaure y sirva como centro cívico o turístico. Soñar no cuesta nada.
Publicado en Almenara 21. Febrero 2009
jueves, 12 de febrero de 2009
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